Por Alberto Roa
La directora de la Comisión Nacional del Sida (Conasida), Anabella Arredondo, está más animada que nunca, pues en el 2002 se sobrepasaron las metas de cobertura en los tratamientos y porque para el transcurso del año que inicia
"hay muy buenas noticias en materia de prevención y de acceso a los medicamentos".
Aclara que cada una de las estrategias a implementar siempre traerán de la mano mecanismos que aminoraren la discriminación y, en particular, la homofobia. Y es que el 69 por ciento de los casos de personas viviendo con el virus son homosexuales.
"No se puede considerar la prevención dejando al margen la lucha contra la discriminación, pues ese fenómeno aumenta la vulnerabilidad de las personas",
indica.
¿De acuerdo a esa postura es deducible, entonces, que sectores homofóbicos, como las cúpulas de la Iglesia Católica, incrementan la vulnerabilidad?
Es efectivo que los sectores homofóbicos incrementan la vulnerabilidad y no colaboran a la prevención del Sida, sino que todo lo contrario. Sin embargo, la discriminación no es un tema sólo de la Iglesia Católica, pues cruza a toda la sociedad chilena, la cual tiene un serio problema para valorar la diversidad. Por ejemplo, los sectores de salud son muy homofóbicos. Ahí hemos visto que muchas veces los temores no pasan porque la persona viva con el virus, sino porque es homosexual.
¿Cuál es la ingerencia real que tiene Conasida en los casos de discriminación contra personas viviendo con VIH?
La principal línea de trabajo fue nuestra participación en la Ley del Sida, la cual sanciona la discriminación. Para aprobar la norma hubo que dar una gran batalla en el Congreso porque algunos legisladores la consideraron innecesaria debido a que existe el Código del Trabajo. La participación de Vivo Positivo fue muy importante en ese proceso porque demostró con hechos que había discriminación laboral.
El gran desafío ahora es que quienes son discriminados se decidan a usar la norma, lo cual es difícil porque la sociedad es muy intolerante y, en consecuencia, a la gente le cuesta dar la cara. Lo cierto es que a un año de la promulgación de la ley, esa no ha sido utilizada en ningún caso, aún cuando en el 2002 hubo gente que perdió el trabajo por vivir con el virus.
En julio pasado Conasida informó que el 15 por ciento de las personas viviendo con el virus accedían a los medicamentos a través del mercado negro ¿Qué pasará con ese fenómeno en el 2003?
El mercado negro debería estar en extinción en el sector público porque en el 2002 superamos nuestra meta, del 70 por ciento, y dimos acceso a medicamentos al 85 por ciento. Además en el 2003 daremos cobertura al 90 por ciento, mediante presupuesto interno. El 10 por ciento restante esperamos cubrirlo con financiamiento internacional del Fondo Global para el Sida, Tuberculosis y Malaria. Es decir, para mediados del 2003 vamos a tener el 100 por ciento de acceso al tratamiento.
El problema puede persistir, sin embargo, en el sector privado porque las isapres no cubren el tratamiento. Eso puede superarse con la reforma de salud, pues exige a las isapres entregar cobertura.
En la Ley del Sida también se habló de una bonificación fiscal para asegurar el acceso a los tratamientos. ¿En qué consiste ello y cuando entrará a regir?
La bonificación fiscal consiste en devolver a las personas que importan medicamentos, a través de organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro, el impuesto que es del orden del 25 por ciento del costo total, lo cual sería una solución para las personas atendidas en el sector privado. Ese reglamento ya está en el Ministerio de Hacienda, tras lo cual pasará a la Contraloría debiendo entrar en vigencia pronto.
Otro de los importantes desafíos que estudiamos para el 2003 es un cambio en el modelo de atención a las personas viviendo con el virus.
¿En que se traduciría ese cambio?
En la actualidad todas las personas viviendo con el virus lo hacen con especialistas y no con médicos generales. Hoy, cuando los niveles de sobrevida son largos y probablemente hay personas que no requieren especialistas durante unos 10 años, es necesario revisar si es pertinente que partan sus tratamientos con ellos o si es mejor delegar, a quienes están en las etapas iniciales del virus, a los niveles primario o terciario.
Ese trabajo trae aparejado otras líneas complementarias como es el facilitar las adherencias al tratamiento, lo cual se está analizando con las organizaciones de personas viviendo con el virus y con los equipos de salud. Eso se está haciendo porque algunos medicamentos requieren ser consumidos con líquidos y otros con alimentos o sin alimentos.
Paralelo al acceso a los tratamientos, Conasida continuará en el 2003 con sus diversas estrategias de prevención, las cuales se articulan en forma descentralizada en todas las regiones del país y mediante diversas formas como las consejerías cara a cara y telefónicas (en el 800 20 21 20), los trabajos a nivel comunitario, las campañas masivas y la participación en conferencias internacionales.
En abril próximo se celebrará en Cuba el II Foro de VIH/SIDA de América Latina y el Caribe ¿Cuál será la participación de Chile en ese cónclave?
A nuestro país le corresponde un responsabilidad muy interesante, pues todos lo temas que se tratarán ahí van a ser programados desde acá, correspondiéndome ser la coordinadora del Comité Temático. Hace un mes atrás ya nos reunimos con representantes de todo el continente para definir algunas partes del programa
¿Tienen efectos reales las conferencias internacionales?
Por supuesto, pues sirven para posicionar temas y producir sensibilización y conocimiento entre los actores. En el foro del 2000 en Río hubo una participación de Chile muy fuerte, pues fue el segundo país de la región en presencia después de Brasil y más que México, lo cual te ubica en un nivel diferente de discusión.
El intercambio de experiencias en esos foros es muy importante porque además nos permite conocer otras modalidades de trabajo. Por ejemplo, en Chile poco sabemos de la transmisión del virus por consumo de drogas, a diferencia de Brasil y Argentina.
S e ha criticado a las campañas masivas de Conasida de ser irrealistas o de autocensura. ¿Ello es real?
No. Así es como recibimos este año dos reconocimiento de la comunidad homosexual por el trabajo que hemos realizado. Uno de la Corporación Chilena de Prevención del Sida y otro del Lambda.
¿No le parece, por ejemplo, que darle tanta relevancia a la abstinencia sexual como mecanismo de prevención implica ser irrealista?
Bueno, la población chilena que puede hacer abstinencia es ínfima y entonces como estrategia de prevención va a durar hasta que la persona inicie su vida sexual. Lo cierto es que es un mecanismo de prevención y, por tanto, debe considerarse y exponerse
¿Cómo van los preparativos de la campaña comunicacional que se lanzará el 2003
?
Se está trabajando muy fuerte y por primera vez con un modelo participativo donde la sociedad civil está entregando opiniones y sugerencia valiosísimas. La idea eje de la campaña no puedo adelantarla, pero en todo caso es razonable que a más tardar en marzo sea lanzada públicamente.
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