HOMBRES TRANSEXUALES EN CHILEEn este texto un hombre transexual nacido en Brasil detalla los problemas padecidos por el hecho de ser distinto. Cuenta como poco a poco fue comprendiendo su identidad de género, hasta transformarse en Chile en un activista que lucha con fuerza y entusiasmo por los derechos de su sector.
*Por Lukas Berredo El cuerpo es una máquina, una prótesis: yo soy Yo más un ingenio perceptivo-motor con piernas, brazos, ojos, oídos, tejidos y órganos. ¿Y cuando uno mira hacia el espejo, completamente desnudo, y todo lo que siente es repulsión? Y no es algo como "estoy gordo, tengo que adelgazar". Es más como "¿a quién pertenece ese cuerpo y porque está en mí?". Aquí, una descripción simple resume el incómodo evento: eso no soy yo. Es cuando dan ganas de extirpar esa carcasa de sí mismo, de su yo, de su conciencia, de como se llame. Muchos de nosotros transexuales pasamos buena parte de nuestra vida intentando "encontrarnos", entender nuestra verdadera identidad. Inicialmente, al encontrar un nombre para lo que somos, sentimos como un clic, una sensación de pertenecer al mundo, de existir. Luego viene el desespero, el miedo al rechazo por los familiares, amigos, parejas, por la sociedad en general. Cuando aprendí a leer mi papá me regaló el libro "Juan Salvador Gaviota", de Richard Bach. De pronto me identifiqué con la historia de Juan, una gaviota que tenía una ferviente pasión por volar y no consiguió limitarse a las disputas diarias por alimento. Al inicio, él intentó negar su verdadera esencia. "Soy gaviota. Soy limitado por naturaleza", pensaba él. "Tengo que estar contento de ser como soy: una pobre y limitada gaviota". No logrando actuar en contra sus propios instintos y sentimientos, Juan vuelve con su aprendizaje acerca del vuelo y luego es expulsado de la bandada. En soledad, él es llevado a otro plano, donde conoce a otras gaviotas como él. "Somos libres de ir donde queramos y de ser lo que somos". Y así Juan continúa aprendiendo, volviéndose cada vez más complacido con sus habilidades hasta tornarse un sabio maestro. "Tenemos que rechazar todo lo que nos limite". Es una historia que plantea la discriminación e incomprensión hacia aquellas personas que no aceptan conformarse con la infelicidad y angustia de intentar ser algo que no son, sólo para encajar en una sociedad, sino que luchan por expresarse como realmente son, aunque esto les supongan vivir al margen de la mayoría. Como Juan Salvador Gaviota pasé mucho tiempo intentando insertarme en la sociedad, con la mejor fuerza de voluntad, pero no fue suficiente. Yo no fui feliz. Me sentía un bicho raro. No entendía porque el tiempo pasaba y mi cuerpo no cambiaba como el de mis amigos. En la adolescencia casi no tuve vida social. Pasaba el día en la casa, leyendo, vendo televisión o en el computador. En uno de los encuentros que habían en el grupo LGTTB de Brasília, Estruturação, fue invitado un transexual masculino a explicar su experiencia de vida y quedé impresionado con la cantidad de similitudes que había entre su vida y la mía. Pero la coexistencia de la diversidad cruzándose, mezclando conocimientos, con respeto y dignidad nos fortalece, eso nos empuja hacia delante. |